II Festival Massiva. 

          Tuve la oportunidad de asistir a ambos días del II Festival Massiva, auspiciado por la Alcaldía de Panamá, estas fueron mis percepciones.


LO BUENO

          El primer festival se celebró en el edificio Hatillo, el cambio de locación al centro de convenciones Vasco Núñez de Balboa fue definitivamente una mejora.

          A la entrada del recinto te recibía una pista para patinetas y otra para bicicletas, un espacio de comidas y bebidas a la mano derecha, la tarima para conciertos y presentaciones a la izquierda y los puestos de ventas en el centro. Al fondo juegos inflables, paint-ball y juegos electrónicos. El ambiente era movido y alegre, con buena afluencia de personas. Los puestos eran gratuitos, por lo que prácticamente el total de la venta iba para sus dueños y como la entrada era gratis, no tenían que vender boletos como en otros festivales.

          Se triplicó el espacio, lo que permitió tener una gran cantidad de puestos de venta de artículos y diversidad en la oferta de comida, además, en la entrada del local había un puesto de hamburguesas ambulante (un diablo rojo pintado con personajes como Goku y Los padrinos mágicos), dentro el aire acondicionado refrescaba el ambiente y nos permitió estar más de dos horas por día.

          Por necesidad tuve que ir al baño y la sorpresa de su limpieza fue grata, como si no se hubiesen utilizado. La duda la resolvió un aseador del Centro de Convenciones que me dijo que regularmente estaban pasando a mantenerlos limpios.

          Todas las personas con las que conversé estaban de acuerdo en que el cambio de locación fue para mejor. Este evento podría desbancar sin problemas otros eventos comerciales que se han hecho en el pasado y donde el descontento de los asistentes se expresaba incluso en las redes sociales.

          Me recordó el desaparecido “Día de la Cultura Pop” por su gratuidad y la predisposición del staff a ayudar e incluso conversar. Este sin duda podría llenar el vacío que dejó el día J-pop de la Embajada del Japón en Panamá, cuando después del 2015 no volvió a darse.

LO MALO

          Hay poca cosa que criticar, tal vez por la rapidez con que se organiza, pueden haber pequeñas desavenencias, las conferencias y talleres por motivos ajenos a la organización cambiaron del VNdB a los salones del Hotel El Panamá, sin embargo la falta de notificación hizo que las del primer día tuviesen poca asistencia, lo pude vivir en carne propia y lo mismo opinaron un tallerista y otro conferencista, sin embargo al día siguiente, ya los interesados sabían donde acudir.

          El segundo día, también el aire acondicionado parecía no estar funcionando a capacidad, el lugar estaba fresco, pero bastaba con dar un par de vueltas para comenzar a sentir el cambio de temperatura. Afortunadamente, cerca de los brinca-brinca y el megatobogán del fondo, encontramos un lugar donde la salida del aire se sentía directamente.



LO FEO

          Todos sabemos cómo funciona la política en Panamá es probable que este sea el último Festival Massiva. Las lumbreras que nos dirigen tienen miedo a la continuidad que dan las políticas de estado. Independientemente de quién salga de Alcalde de Panamá, querrán enterrar todo lo que hizo el ex-alcalde Blandón, aunque haya sido una buena iniciativa.

          Seamos honestos, si gana el peor, creo que no habrá eventos de cultura por los próximos cinco años. De ganar el menos malo, con algo de suerte se inventará su “Massiva” que ejecutará con figuras nuevas (porque aquí no se respeta la carrera administrativa) y será un volver a comenzar. Perdida quedará toda la experiencia de las personas que por dos años consecutivos han logrado un espacio para que grandes y chicos puedan estar a gustos con sus hobbies en compañía de personas que comparten su afición.

          A todos los que hicieron posible este Festival, hay que agradecerles profundamente, me quito el sombrero ante ustedes.

© Logan VII 2019