Reseña: Red Flowers

10/16/21 6:08 PM

Agradezco a Drawn & Quarterly por haberme abierto los ojos a esta maravillosa compilación de Tsuge Yoshiharu.


        Debo admitir que nunca había leído un manga de Tsuge Yoshiharu y la verdad  lo solicité por el hecho de ser un manga cuyas ilustraciones me parecieron ‘retro’ y al comenzar a leer, pues resultó que las historias tienen mi edad o más... Retro en toda regla.

        Y al terminar la sensación de fascinación con las historias no cesaba, Tsuge en la década de los 60 decidió hacer un manga más personal, alejándose del lugar común de aventuras, acción y crear algo que ahora consideramos maduro. Sus historias influenciaron a diversos mangakas a pesar que sus cuentos son mayormente cortos, cuyos personajes transitan por una vida normal en su día a día. 

        En un principio se habló de su manga como una poesía hecha ilustración, versos y estrofas en dibujos, algo diferente que saborear y disfrutar relajadamente y eso es lo que logran sus historias, no esperamos desenlaces épicos, ni grandes revelaciones, son el día a día de seres imaginados que viven en un mundo común y se desenvuelven con actividades comunes.

        Tsuge fue un precursor y a pesar de que sus personajes pueden parecer un poco rústicos, sus entornos —o fondos si los prefieren llamar así— son bastante realistas, se dice que el autor los creaba viendo imágenes de los lugares u objetos que quería replicar y no le añadía nada porque consideraba que le restaban realismo a las historias que quería contar. 

        Por lo que pude investigar, serán siete volúmenes de su obra, en el primero encontramos historias cortas que publicó en la revista GARO, pero es en este segundo tomo en el que se comienza a apreciar ese cambio trascendental del autor y que lo llevó a la fama. El primero “The Swamp” ya está disponible para la venta y este ya se puede ir pidiendo, estará listo para distribución en noviembre… El mes de mi cumple *wink*.
      Para los puristas hay un par de cosas que quizas no les gusten, al igual que en el manga “Showa: A History of Japan” se han eliminado las onomatopeyas japonesas y reemplazado por otras en inglés y el formato se ha pasado por el espejo, es decir su lectura es la normal en occidente y no mantiene el orden inverso de Japón.

        A pesar de esto y el tiempo que ha pasado —más de cincuenta años— sus historias no pierden vigencia, se sienten verdaderamente frescas y son una brisa suave, reconfortante en un mundo en el que la mayoría de los relatos apelan a dejarnos colgados del barranco en un eterno “continuará”.